En la República Dominicana, la salud mental sigue siendo un tema rodeado de tabúes, especialmente entre los sectores más vulnerables. Paradójicamente, quienes enfrentan mayores presiones económicas y sociales suelen ser los que menos acceden a apoyo psicológico, no solo por limitaciones económicas, sino también por una cultura que asocia erróneamente la búsqueda de ayuda con debilidad.
La realidad es preocupante. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho personas en el mundo vive con algún trastorno mental, y en América Latina los casos de ansiedad y depresión han ido en aumento. En República Dominicana, las autoridades han advertido sobre el crecimiento de estos problemas, muchas veces agravados por la desigualdad social y la falta de atención oportuna.
A pesar de esto, el país cuenta con profesionales capacitados en psicología que pueden ayudar a las personas a comprender sus emociones, mejorar sus relaciones y encontrar equilibrio en sus vidas. En un mundo cada vez más influenciado por la inteligencia artificial, el valor de la empatía y la conexión humana se vuelve aún más relevante, reafirmando la importancia de estos especialistas.
Romper el tabú de la salud mental es una tarea colectiva. Así como la sociedad normalizó la visita al odontólogo, es momento de hacer lo mismo con la psicología. Acudir a consulta no es señal de debilidad, sino un acto de responsabilidad y bienestar. Apostar por la salud mental es, en definitiva, apostar por un mejor futuro como sociedad.




