Hijos no son propiedad: una deuda moral de la sociedad dominicana
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Hijos no son propiedad: una deuda moral de la sociedad dominicana

Escrito por Tony Reyes
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En la República Dominicana se ha normalizado, con preocupante frecuencia, el maltrato físico y verbal hacia niños y niñas dentro de sus propios hogares. Es común escuchar frases como “yo lo parí, es mío” o “nadie lo mantiene”, expresiones que reflejan no solo una visión equivocada de la crianza, sino una profunda desconexión con el verdadero rol de ser padre o madre. Los hijos no son propiedad; son individuos en formación que dependen del cuidado, la protección y la orientación responsable de los adultos y de toda la sociedad.

Si bien esta conducta suele asociarse a contextos de baja escolaridad, sería un error limitarla a un solo segmento social. Existen también hombres —muchos de ellos profesionales exitosos y socialmente reconocidos— que, desde el abandono emocional o económico, ejercen otra forma de maltrato igual de dañina. La ausencia, el desapego y la indiferencia también hieren, también marcan, también destruyen el desarrollo integral de un niño.

El caso viral de esta semana, en el que una joven maltrata a su hijo durante una transmisión en vivo y, lejos de mostrar arrepentimiento, responde con soberbia ante la indignación pública, es una muestra alarmante de esta realidad. Hoy enfrenta consecuencias legales, y aunque la justicia actúe, no podemos ignorar que la separación del niño de su madre también implica un dolor adicional. Es un escenario donde todos pierden, especialmente el más vulnerable.

Como sociedad, tenemos la responsabilidad de educar, orientar y acompañar a las nuevas generaciones en el ejercicio de una paternidad responsable. No basta con señalar y condenar; es necesario formar conciencia sobre los deberes, las limitaciones y el impacto que tienen nuestras acciones en la vida de los niños. Ellos no solo son el futuro, son el presente que estamos obligados a proteger.

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